CAPÍTULO 2 : AMADO HIJO
Los pasajeros del buque comienzan a subir por la pasarela que los conduce hasta el barco. Muchos de ellos van a viajar en barco por primera vez y además en el Titanic, el trasatlántico más famoso e impresionante del mundo en ese momento.
Las dos mujeres cargan su equipaje y sin despedirse de Finn se encaminan hacia la pasarela del barco. En cubierta, los pasajeros saludan a sus familiares con la mano despidiéndose de ellos mientras Brianna y Keeva terminan de subir la pasarela. Al fin ya están a bordo del Titanic. La sobrina del machista individuo suspira. Ahora si va camino de su destino, de su nueva e impuesta vida. Al menos durante esos días de travesía hasta llegar a su destino podrá disfrutar de un poco de libertad.
En cuanto el último pasajero aborda el trasatlántico, los empleados retiran la pasarela. El barco empieza a calentar motores y no tarda en zarpar rumbo al primer lugar en el que hará escala.
Asomadas en cubierta, las dos jóvenes se apoyan en la barandilla del barco mientras Finn las observa, en especial a la doncella haciéndole una señal con la mano llevándose un dedo a uno de sus ojos indicando así a la muchacha que vigile a su sobrina. A la muchacha no le queda más remedio que asentir con la cabeza.
Cuando el buque comienza a alejarse del puerto, las chicas se dirigen a sus respectivos camarotes y la gran diferencia entre ambos puede observarse nada más abrir las puertas de cada uno de ellos. Aunque Brianna trató de tener a su amiga cerca de ella, las diferencias de clases las han situado muy lejos. Demasiado lejos.
La hija de Anna siempre ha odiado las existentes diferencias entre clases sociales ya que ella no le concede mayor importancia, ni a la posición económica, ni al color de piel, pues puede ver mucho más allá del dinero, la raza o religión de un semejante. Solo ve a personas. Su entorno, en cambio, otorgan mucha importancia a eso que para la joven mujer son tonterías.
Sin ir más lejos su tío que es intransigente, elitista, racista y dominante. Demasiado anticuado para ser tan joven, a pesar que apenas es unos pocos años mayor que ella parece mucho más mayor que su sobrina debido a sus retrógrados pensamientos.
Pensamientos que trata de imponer a todo el mundo aún por encima de lo que cada cual piense, en especial a las mujeres a quienes considera ciudadanos de segunda clase, sin opinión propia y a las que solo utiliza en beneficio propio.
Sí, algún día tendrá que casarse, y cuando lo haga será con alguien de buena familia y alta alcurnia. Desearía hacerlo con alguien de la nobleza o incluso de la realeza, pues es algo que su ego siempre le ha pedido a gritos, aunque sabe que eso es algo difícil de lograr. Algo que tiene claro es que su futura esposa será alguien de envidiable posición económica y abolengo. Para él una boda es un mero trámite, cuestión de negocios, en la que el amor no tiene cabida. El amor es una cosa ridícula y estúpida que hace perder el tiempo a la gente y él no quiere verse convertido en un idiota por amor a una mujer. Un matrimonio no es más que un contrato que beneficia a ambos cónyuges y sus respectivas familias. Solo los pobres se casan por amor o eso dicen ellos, es lo único que les queda a aquellos que viven una existencia tan miserable. Le harían un favor al mundo si murieran. Nadie les extrañaría.
No aportan nada a la economía nacional, solo generan gastos al gobierno y aquellos que trabajan, en algunos casos por sueldos de miseria como los que trabajan para él, tendrían que estar agradecidos de tener un trabajo y no morirse así de hambre.
En el barco, las dos jóvenes después de instalar los equipajes en sus respectivos camarotes salen a pasear y conocer el barco. Para la rebelde chica de alta sociedad, lo único positivo de aquel viaje será la oportunidad de ser una de las pasajeras y testigos del viaje inaugural de aquel grandioso buque que comienza a surcar los de mares por primera vez. Aquella construcción gigantesca que ha sido bautizado como Titanic.
En otra parte del mundo, en Cherburgo, Francia, para ser más precisos John Jackson habla con uno de sus hijos y le hace entrega de una carta y un presente familiar que ha de entregar a la persona hacia la que va destinado dicho regalo una vez estén frente a frente.
—¿Y qué pensarán cuando esa persona y su familia me vean? —inquiere su joven hijo. —Se van a encontrar con algo que no esperan y que tal vez no estén dispuestos a aceptar.
—Eres tan hijo mio como el resto. Tú eres fruto del amor entre dos personas, todo lo que nos rodeaba jamás tuvo importancia para nosotros. Aún la extraño. —se lamenta el hombre mientras su hijo le pasa una mano sobre los hombros a modo de consuelo. —Quería casarme con ella, pero la muerte la sorprendió antes. Me hubiese enfrentado al mundo y a la sociedad por tu madre. Sin embargo, tenía que seguir adelante por eso años después me casé con mi actual esposa, una buena mujer algo adelantada para la época que nos tocó vivir.
—Es una gran mujer que me ha tratado siempre como a un hijo pese a ser ilegítimo y muy distinto al resto de los que tuviste con ella. —se sincera el joven algo apesadumbrado.
—Hijo, tú no eres, ni jamás fuiste ilegítimo. Ningún hijo lo es y ninguna ley hecha por el hombre puede estar por encima de eso. Además tú estás reconocido por mi desde el mismo día que llegaste a mundo. Que hayas nacido fuera de un matrimonio legal, no quiere decir que seas ilegítimo o que no seas tan hijo mio como los demás. No creo que se atrevan a rechazarte.
—Soy un desconocido para esa gente y cuando me vean dudo que me vayan relacionar contigo aunque compartamos apellido. —le asegura su vástago. —Lo único que aceptan sin conocerme es mi apellido y mi dinero. En realidad tu apellido y tu dinero. —le explica el muchacho.
—Hijo. —dice su progenitor siendo él en esta ocasión quien deposita una de sus blancas y grandes manos sobre los hombros de su querido hijo. —Lo que aceptan es el dinero y el apellido, la persona es lo que menos les interesa en realidad. Algunos de los matrimonios más famosos de la alta sociedad no se soportan aunque viven de las apariencias delante de los demás. Eso es un secreto a voces. Otros aprendieron a quererse con el tiempo. Hay de todo. A veces esos matrimonios funcionan. Conozco parejas felices y muy enamoradas que quizás de no ser por eso jamás se hubiesen conocido, otras en cambio nunca tendrían que haberlo hecho. Quiero que recuerdes algo. Con independencia de como hayas conocido o te hayas casado con una mujer, has de tratarla siempre con respeto, como si fuera un tesoro. Tanto si la amas, como si no, convertirías la vida de ambos en un verdadero infierno si no lo haces. Ahora vámonos o llegarémos tarde. —le sonríe su progenitor.
—Te voy a extrañar mucho padre. —responde su vástago.
—Y yo a ti hijo mio. Pero en cuanto te instales en tu nuevo hogar no dudes que iré a visitarte. Y tendrás que aguantarme unos días. —se sincera su progenitor.
—Siempre voy a estar encantado de tenerte junto a mi, Papá. —le abraza su hijo.
En la ciudad de Nueva York, la madre de Brianna, recuerda la fiesta de hace dos noches. Fue una aburrida e hipócrita fiesta más de las muchas a las que ha asistido a lo largo de su vida, pero hacia la medianoche alguien apareció en ella y desde entonces la mujer no tiene paz. Todos sus recuerdos se removieron desde ese instante, verlo acompañado por otra mujer, más joven y hermosa que ella la destrozó. Su marido se ha dado cuenta que algo le sucede a la madre de su hija pues está muy silenciosa y no parece tener muchas ganas de discutir con él, aunque no siente ni la más mínima curiosidad por lo que le puede suceder. Lo cierto es que no le importa en absoluto nada de lo que ocurre. Tan solo le preocupa que le tenga la comida y la cena lista al llegar cada día y cada noche, los oficios domésticos hechos. Y sobre todo su cuerpo dispuesto, caliente y complaciente en la cama que le proporcione placer sin límites. Un cuerpo caliente y servicial en el que él pueda entrar a placer cada vez que le apetezca con furia salvaje.
A pesar de los años que llevan casados, ella todavía mantiene intacta su sensualidad innata y su marido sigue excitándose cada vez que la ve, aunque tampoco tiene problemas en entrar en el cuerpo de otras mujeres.
Lejos de allí aunque también en Nueva York, alguien también piensa en ella. Volver a verla después de tantos años fue tan impactante...En realidad era algo que andaba buscando desde que hace unos meses llegó hasta allí procedente de California. Necesitaba hacerlo y probarse a él mismo que ya no sentía nada por ella. Pero se equivocó.
En cuanto la vio se dio cuenta que a pesar de los años sus sentimientos hacia ella eran los mismos y su corazón se agitaba aún al verla. Ni siquiera su noviazgo con una rica heredera de la ciudad había podido apagar todo aquello. Seguía igual de hermosa, pero algo en esa mujer había cambiado. Él estaba allí para demostrar a aquellos que en algún momento le despreciaron por ser humilde y por su apariencia, que ahora era como ellos y podían estar en el mismo evento. Aunque su aspecto ha variado algo para poder encajar en la alta sociedad, su esencia, y rasgos distintivos de sus orígenes siguen formando parte de él a pesar que los haya refinado un poco.
Mucho fue el tiempo que pasó odiando a esa mujer creyendo que se había burlado de él y sus sentimientos, hasta que hace un par de años descubrió la verdad. En ese momento odió al mundo entero por hacerles aquello. Fueron separados y sus vidas tomaron otros rumbos, aunque el hombre recuerda todavía aquellos instantes que ambos vivieron juntos ignorando lo que se les avecinaba.
En el trasatlántico, las dos amigas siguen asomadas a la barandilla llenando los pulmones de aire puro y observando el horizonte cuando el barco hace escala en Cherburgo, Francia. Los nuevos pasajeros comienzan a ascender por la pasarela que conduce al "Buque de los Sueños".
Cerca de allí Johnatan Jackson abraza a su hijo y segundos después y el muchacho se aleja de él.
Cuando todos los pasajeros han subido, el barco retira la pasarela y prosigue viaje a su destino. Brianna y Keeva se alejan de la barandilla para seguir con su paseo cuando unos niños pasan corriendo junto a ellas rodeándolas mientras juegan. Uno de ellos pisa sin querer el vestido de la morena que está a punto de caer al suelo como consecuencia de la travesura, cuando unas manos la sujetan impidiéndolo.
En el instante en el que la sobrina de Finn descubre a la persona que ha evitado su caída agarrando su espalda con ambas manos, ve a un atractivo hombre de piel oscura, cabello rizado y ojos oscuros. En el momento que él la sonríe, ella no puede apartar de su fascinante sonrisa
—¿Se encuentra bien, señorita? —pregunta el dueño de una dulce y musical voz.

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